Marzo 2026
El lenguaje de los ángeles
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Del grupo de los 9
Saludos queridos.
Hoy nos unimos a ustedes con un mensaje que, si bien puede parecer insustancial, encierra una profunda importancia para el ser humano en su despertar. Queremos hablarles del humor y la risa, esa liberación sagrada que surge cuando el espíritu re-cuerda su libertad inherente, aunque sea por un instante. Muchos han malinterpretado el humor, dejándolo fuera del ámbito de la práctica espiritual, como si la risa no mereciera respeto. Les decimos, queridos, que la risa está mucho más cerca delos cielos de lo que muchos comprenden. La risa no está separada de la espiritualidad; es una de sus expresiones más puras. Incluso podríamos decir que, al reír, ustedestransportan la energía del Hogar.
En la experiencia humana, las emociones pueden acumularse como las tormentas. Los pensamientos se vuelven densos. Las preocupaciones se acumulan y rápidamente se vuelven abrumadoras. El cuerpo responde tensándose, preparándose para el peligro. En esos momentos, las energías del ser comienzan a ralentizarse. Se vuelven pesadas, estáticas y fluyen con dificultad. Pero entonces llega el humor. A menudo llega suavemente o inesperadamente, y otras veces aparece en una explosión tan fuerte que sacude el cuerpo. Y de repente algo cambia. La tormenta no siempre desaparece al instante, pero su fuerza disminuye. La respiración regresa, el corazón se abre y la mente se calma. El cuerpo emocional se vuelve a equilibrar.
Este es uno de los grandes dones del humor: equilibra la energía.
Cuando una persona ríe de corazón, las energías conflictivas suelen armonizarse por un instante. El miedo y la alegría no pueden coexistir, al menos no de la misma manera. La ira pierde su agudeza. La tristeza se suaviza y fluye. La vergüenza se disipa y se transforma en aceptación. Sencillamente, el humor interrumpe el patrón energético habitual el tiempo suficiente para que entre la luz. La risa no niega las emociones, sino que les permite fluir, respirar y recomponerse de manera más equilibrada.
Muchos de ustedes habrán notado que, después de reír a carcajadas, se sienten diferentes. No solo se divirtieron, sino que se revitalizaron. Eso se debe a que la risa transforma el ritmo de todo nuestro ser. Le aporta un nuevo impulso al sistema nervioso, una nueva energía al cuerpo emocional y una mayor amplitud mental. En ese estado, la sanación es más posible.
Sí, queridos, la risa puede sanar físicamente.
El cuerpo no fue diseñado tan solo para subsistir, sino para renovarse. Pero la renovación se dificulta cuando el cuerpo se ve constantemente inundado de señales de estrés, contracciones energéticas y cargas emocionales. La risa comienza a soltar esas cargas. A medida que los músculos se relajan, la risa profundiza la respiración. Estimula la circulación y modifica la química corporal. El cuerpo recibe el mensaje de que está lo suficientemente seguro, al menos por un instante, como para soltar las defensas. Es en ese soltar donde comienza la sanación.
Los seres humanos a menudo buscan la sanación solo mediante el esfuerzo. Se esfuerzan, analizan, corrigen y luchan. Sin embargo, parte de la sanación proviene delsoltar, no del control; comienza cuando el cuerpo recuerda la alegría. Una risa que sacude el vientre y suaviza el rostro no es algo insignificante, es un acto de restauración. Le recuerda a cada sistema del cuerpo físico que la vida sigue en movimiento, sigue cantando y sigue albergando posibilidades. No subestimen la virtud de una sonrisa ni la magia de una carcajada.
Una sonrisa puede comenzar donde un sermón no lo logra. Una risa puede abrir la puerta que un gran esfuerzo no ha podido. Hay energías en el universo que responden no solo a la disciplina y la intención, sino también al deleite. Espiritualmente, la risa conlleva un propósito aún más profundo.
La risa es el lenguaje de los ángeles.
Los ángeles no conocen la densidad del miedo en la forma que lo hacen los seres humanos. Su perspectiva es de compasión y atemporalidad. La suya es la suave manifestación del espíritu. Los ángeles ven la vastedad que se ocultadetrásde cada problema pasajero; son testigos del viaje del alma que va mucho más allá de la estrechez del momento. Por eso, la energía del amor angelical a menudo llega no como una pesadez u opresión, sino como levedad y elevación. Cuando la risa genuina brota de su interior, resuena con el campo angelical. La risa es un sonido dere-cordación.
En la risa sincera, el alma re-cuerda brevemente que, si bien la historia humana es importante, no es la verdad absoluta. Re-cuerda que son eternos y que ninguna oscuridad puede apagar totalmentesu luz. El alma re-cuerda que, incluso en medio de los desafíos, están sostenidos por algo inmenso, amoroso y sabio. En esos momentos de risa, se acercan más alHogar.
Queridos, el Hogar no es simplemente el lugar al que van después de la muerte. Es la frecuencia espiritual de la que provienen. Es la resonancia del amor incondicional, la pertenencia y la comprensión profunda. Cuando ríen desde el corazón, sin crueldad ni defensas, elevan su vibración. Se vuelven menos densos y el velo se adelgaza, pues ya no están enredados en los confines de la ilusión. Aunque solo sea por un instante, el cielo no se siente tan lejano, porque se conectan desde su interior.Por eso, muchos buscadores espirituales se sienten confundidos con respecto al humor.
Les han enseñado, directa o indirectamente, que la seriedad equivale a la profundidad. Han aprendido a asociar la solemnidad con la sabiduría. Creen que si algo es sagrado, debe ser solemne. Si algo es divino, debe ser formal. Si uno es realmente evolucionado, debe mantenerse por encima de la risa, del juego, de la frivolidad. Pero ese es un malentendido que surge de la separación.
Existe una seriedad que emana de la reverencia. Si bien esa tiene su lugar, hay otra seriedad que no es más que miedo disfrazado de espiritualidad. Es rígida y rebosante de arrogancia, un intento del ego por aparentar superioridad rechazando la levedad que lo liberaría.
El humor sagrado es transformador.
El humor sagrado no consiste en restarle valor a la vida, sino en abrirle el espacio a una vida más plena. No se trata de faltarle el respeto al dolor, sino de rechazarlo como la única senda hacia la transformación. El humor sagrado no consiste en escapar de la realidad, sino en contemplarla con una perspectiva más amplia.
Cuando ríen con amabilidad, evolucionan.
Cuando se ríen con compasión de sus viejos patrones, evolucionan.
Cuando dejan que el humor disuelva el orgullo y la tensión, se liberan de la necesidad de aparentar que siempre tienen el control, y evolucionan.
La evolución no es solo un ascenso por medio de la disciplina, sino también un profundo suspiro de alivio. A menudo es un deseo de bajar la guardia. Y a veces, es simplemente el coraje de ser felices en un mundo que los ha entrenado para estar siempre alertas.
Queridos, existe una inmensa maestría en ser capaces de reír en medio de la adversidad. No nos referimos a la risa forzada, ni a la hipocresía, ni a ignorar las emociones auténticas del momento. Nos referimos a la verdadera sonrisa interior que surge cuando el alma re-cuerda su fortaleza. Ese tipo de humor que dice: «Sí, esto es difícil, pero soy más que este breve instante». Eso no es negación, es consciencia.
También hay sanación en la risa compartida. Cuando las personas ríen juntas, la separación disminuye y las barreras entre los corazones se debilitan. El juicio se relaja. La energía fluye con mayor libertad. La risa crea coherencia entre los seres, porque abre un espacio para que el amor fluya donde antes reinaba la actitud defensiva. Por eso el humor puede sanar las relaciones. Transforma las familias, amistades y comunidades.
Queridos, no excluyan el humor de su senda. Incorpórenlo a sus meditaciones y a su labor de sanación. Invítenlo a sus comunidades y a sus encuentros sagrados. Abran el espacio para las sonrisas en sus ceremonias, para la calidez en sus oraciones y para la risa en su aprendizaje. La iluminación no es la pérdida de la alegría, sino la recuperación de su capacidad natural para ella.
Los ángeles ríen con los que están despertando.
Los ángeles ríen con quienes despiertan. No ríen de su sufrimiento, sino de la hermosa manera en que redescubren la luz tras haberla olvidado por un tiempo. Ríen con ternura cuando tropiezan, se levantany vuelven a tropezar y poco a poco re-cuerdan que nunca estuvieron separados del amor. Y cuando ríen desde el alma, escuchan a los ángeles más claramente.
Queridos, la risa no está por debajo del crecimiento espiritual. Es una de sus alas.
Así que rían cuando puedan. Rían con gentileza. Rían con bondad. Rían con reverencia por la vida y con afecto por su propia humanidad. La sonrisa en su rostro activa el nervio vago, irradiando amor por todo su ser. Permitan que el humor calme su energía, alivie sus emociones y sea la medicina de su cuerpo. Permitan que eleve su vibración hasta que se puedan sentir en el Hogar.
Trátense con respeto, cuídense mutuamente y jueguen bien juntos.
Yo Soy Elrah del Servicio Rítmico, y les recuerdo que sonrían en su camino al Hogar.
Espavo
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Traducción y Edición:
Equipo de Traductoras Voluntarias dewww.SteveRother.org
Marzo de 2026