Septiembre de 2026

La Orden de los Ángeles de Alas Rojas

Una historia contada por Lilith, la Novena de Nueve

El equilibrio es el tono que produce el poder cuando aprende a escuchar.


De Steve: Desde que llegó Lilith, me ha pedido que lleve rojo cuando la canalizo. Normalmente no uso mucho rojo, así que esto fue incómodo. Probé ponerme un sombrero rojo y luego uno negro con una banda roja, pero no le gustó. Entonces se me ocurrió la idea de buscar un pin rojo que pudiera llevar para honrarla cuando la canalizara. Estoy seguro de que ella plantó esa idea, porque luego canalizó este mensaje que ofrezco orgulloso como los próximos Faros de Luz.

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Saludos desde el Hogar

Soy Lilith, la novena de nueve, y recuerdo el primer jardín de la Tierra. Recuerdo la tierra fría bajo mis pies, y el momento en que me dijeron que el amor requería que me inclinara ante Adán. No lo hice. Por esa negativa, me tildaron derebelde y me expulsaron más allá de las puertas del jardín. Sin embargo, el exilio me enseñó lo que el jardín no podía: que ninguna alma se eleva presionando a otra contra el suelo. Muchos eones después llevé ese conocimiento a Eris, el gemelo multidimensional de la Tierra, donde el desequilibrio había tomado otro rumbo.

En Eris, las mujeres se habían convertido en guardianas indiscutibles de la ley, el aprendizaje, la propiedad y la expresión. Su ascenso había comenzado como una liberación de una crueldad antigua, pero la libertad se endureció hasta convertirse en dominio. Los chicos eran alabados por su obediencia. Se esperaba que los hombres suavizaran cada opinión hasta que no ofendiera a nadie. Su fuerza solo era bienvenida cuando servía, nunca cuando hablaban libremente.

Las mujeres de Eris no eran monstruos. Sencillamente, eran personas heridas que confundieron el control con la seguridad, tal como los hombres de la Tierra habían hecho durante tanto tiempo. Por fin me di cuenta de su miedo profundamente arraigado, y fue solo entonces cuando empecé a escuchar su silencio.

Verdades expresadas finalmente

Luego llegó la noche crucial en la que fui invitada a una reunión clandestina. Llegué en el crepúsculo vestida de rojo, como era mi costumbre. Nueve figuras esperaban junto a un lago sereno: tres mujeres, cinco hombres y un niño que aún no había aprendido qué verdades estaban prohibidas. Habían venido a compartir sus quejas. Les dije que no tenía intención de reemplazar un trono por otro. En ese momento, era una miembro destacada del Seedrin, una organización internacional muy parecida a las Naciones Unidas en la Tierra.

Fui solo para escuchar y observar. Las verdades expresadas esa noche no eran nuevas para mí, pero escuchar cómo las expresabancon tanta claridad las expuso bajo una luz diferente. Por primera vez, comprendí plenamente cómo un profundo prejuicio había echado raíces en nuestras sociedades. Acepté reunirme con ellos de nuevo y, antes de que terminara la noche, decidimos formar una hermandad pacífica unida por un propósito común. La llamamos la Orden de los Ángeles de Alas Rojas. Pero no fue porque sus miembros fuéramos ángeles, sino porque cada uno de nosotros juró convertirse en un mensajero pacífico del equilibrio.

Historias individuales

El primer hombre en aceptar el compromiso fue Taren, fabricante de instrumentos musicales. Había pasado su vida moldeando la maderapara que ella expresase su tono mientras él ocultaba el propio. A su lado estaba Oren, un profesor que había visto cómolos chicos curiosos se volvían cuidadosos. Y también estaba Sef, un padre cuya hija le amaba profundamente, pero a quien habían condicionado a disculparse cuando compartía la sabiduría de su padre. Estos hombres no querían venganza, sencillamente querían estar al lado de las mujeres que amaban sin desaparecer. Ese simple deseo requería un valor que Eris casi había olvidado reconocer.

La siguiente reunión se llevó a cabo en el taller de Taren, por la tarde, después de que las luces de la ciudad se habían atenuado. Doce hombres se sentaron entre el aserrín de cedro y los tambores inacabados. Durante bastante tiempo, nadie habló. Entonces Sef admitió que no recordaba cuándo fue la última vez que otro hombre le preguntara si su corazón estaba cansado. Entonces, la energía del taller se suavizó, y uno a uno los hombres contaron las historias que guardaronpara sí porlargo tiempo. Sus historias eran de padres que desaparecían en el silencio, hijos que temían su propia ira y maridos que confundían la paciencia con rendirse. No ofrecían consejos, tan solo escuchaban.

Poco antes del amanecer, Taren tocó un acorde grave en uno de sus grandes instrumentos de cuerda. Todos pusieron una mano sobre la madera para sentir la misma vibración, y ese acorde profundo se convirtió en su primera voz colectiva. Después usaron ese acorde para comenzar cada reunión. Les hablaba directamente al corazón y lesdaba valor a los que deseaban hablar.

La red fue mi idea

Con el tiempo se eligió un símbolo, un pequeño pin con dos alas rojas unidas en el centro. Un ala representaba la armonía de lo femenino, la otra la fuerza de lo masculino. Las dos alas unidas representaban la plenitud. Cualquiera podía llevar el broche, pues no había rangos ni enemigos que derrotar. No se gritaban consignas, porque quien lo llevaba solo hacía una promesa. Cuando alguien les preguntara qué significaba el símbolo, la respuesta sería honesta, amable y valiente.

Al principio, los tres hombres llevaban los pinesocultosdentro del cuello de la ropa, y luego Taren movió su alfiler hacia la luz. Una cliente lo notó mientras compraba un pequeño instrumento similar a un arpa para su hijo, y ella le preguntó qué significaba. Taren colocó el arpa entre ellos y dijo: “Para que este instrumento funcione, las cuerdas necesitan tensión y, sin embargo, solo pueden tocarse con suavidad. Si cualquiera de los dos gobierna solo, tan solo produce ruido. Tambiénlaspersonas son así.” La mujer lo miró a él, luego a su hijo, que tocaba las cuerdas como si fueran rayos de sol. Compró el instrumento y a la semana siguiente regresó con un pin de alas rojas propio.

Con la curiosidad de los pines el cambio se fue expandiendo. Oren le dijo una vez a una madre que el equilibrio significaba dejar que los chicos hablaran sin vergüenza y que las niñas lideraran sin dureza. En una casa de sanación, Sef le dijo a un miembro del consejo que el cuidado no era femenino y el valor no era masculino, sino que ambos eran dones humanos. Los hombres y las mujeres empezaron a reunirse en las cocinas, talleres, jardines y barcos a lo largo del río. Practicaban expresar lo que sentían, en vez de aquello que deseaban. La costumbre fueque no debían señalar con el dedo, sino imaginar unacondición más equilibrada. Aprendieron a discrepar sin volverse crueles y a mantenerse unidos sin convertirse en un ejército. La Orden de los Ángeles de Alas Rojas se convirtió en el mensaje de un corazón sereno.

Pero no todas las preguntas se hicieron con amabilidad. Una mañana, una funcionaria detuvo a una profesora en la puerta del colegio y le exigió saber si su alfiler llamaba opresoras a las mujeres. Los niños se reunieron a su alrededor, y la profesora podría haberse defendido con agudeza. Pero en vez de eso, tocó las alas rojas y respondió: “Simboliza que todas las personasestán unidas.” Luego le preguntó a la funcionaria qué temía perder frente el pin de alas rojas. Su rostro cambió notablemente, porque nadie le había preguntado jamás qué temía. Confesó que su tatarabuela había sobrevivido a la era del gobierno masculino y temía cualquier retornodel mismo.

El péndulo de la dominación

Sí, la dominación masculina gobernó en Eris en los primeros días. Las historias aún se contaban sobre la crueldad y opresión con las mujeres. Eris experimentó las guerras insensatas e inútiles de la codicia, que dominaron y destruyeron gran parte de la Eris primitiva y su pueblo. Aunque esto ocurrió hacíalargo tiempo, las cicatrices seguían presentes en el corazón de muchos erisianos. La sabia maestra prometió que el equilibrio honraría a su tatarabuela, no la borraría. La funcionaria no aceptó el broche que le ofrecieron ese día, pero dejó de referirse a la Orden de los Ángeles de Alas Rojas como peligrosa.

La niña que encontré junto al lago en mi primera reunión se llamaba Luma. Empezó a dibujar alas rojas en los márgenes de sus cuadernos de clase. Cuando su profesora preguntó a qué se referían, Luma dijo: “Un ala no puede elevar a un pájaro.” Las palabras pasaron de aula en aula, luego a los hogaresen los que los adultos habían hecho parecer que el equilibrio era increíblemente complicado.

Las madres empezaron a preguntarles a sus hijos qué sueños habían ocultado. Los padres les preguntaron a sus hijas si el amor las hacía sentir libres. Alrededor de las mesas nocturnas, las familias descubrieron que escuchar no era someterse a la autoridad. En cambio, era una apertura por la que el afecto podía respirar y la luz podía viajar.

Las alas rojas pronto aparecieron en los mercados y los conciertos, en las túnicas de los jueces, en los delantales de los panaderos y cerca del corazón de los niños. Algunos líderes se burlaban de ellas por temor. Otros advertían que la Orden de los Ángeles de Alas Rojas era un esfuerzo oculto para restaurar el gobierno masculino, pero nuestros miembros respondían sin enfado. Invitaron a sus críticos a sentarse en círculos donde todos tenían el mismo tiempo para hablar. Escucharon a las mujeres describir las heridas antiguas que aún vivían en las células de sus cuerpos. Luego los hombres describieron la soledad que sentían por ser útiles, pero invisibles. Las lágrimas se convirtieron en un idioma que ninguna ley había autorizado, pero que todos entendieron.

El cambio

Durante el Festival de la Primera Luz, muchos años después de que se exhibiera el primer pin, la energía cambió significativamente. El Alto Consejo del Seedrin habló en una emisión que llegó a todos los rincones de Eris, como era costumbre. Ese año, miles llegaron en persona con pinesde alas rojas. No gritaron ni alzaron sus puños. Cuando el consejo apareció en el escenario, Taren levantó un instrumento de viento y tocó un acorde claro. Fue ese mismoacorde que tocó en la primera reunión a la que asistí, y luego Oren respondió con otroacordeen armonía. Al otro extremo del lugar, hombres y mujeres se unieron a ellos con su voz o un instrumento, y todos lo hicieron con un acordearmónico diferente. Aunque solo pasaron unos instantes antes de que las líderes trataran de detener la música, resultó en vano. El canto creó una armonía natural que conmovió los corazones de todos, y las lágrimas afloraron libremente. La armonía era tan plena y conmovedora que incluso las integrantes del consejo lloraron.

La propuesta de paz

Cuando la música se desvaneció, una joven consejera llamada Mara dio un paso adelante. Su padre estaba entre la multitud, con su broche rojo brillante. Dijo: “Hemos convocado al silencio, la paz, la obediencia y la armonía. Hoy oímos la diferencia.” Propuso formar un colectivo de seis mujeres y seis hombres para formar un consejo equilibrado, reservando también puestos para los ancianos y los jóvenes. La multitud no estalló en triunfo porque ya habían escuchado promesas como esas. En cambio, un cálido murmullo recorrió la reunión, era el sonido de las personas que reconocían que ahora era posible el futuro que habían esperado secretamente. Su propuesta ese día llegó a la sala del Seedrin y fue adoptada. Luego se puso en práctica y sigue vigente hoy en día.

Eris no sanó en un día, pasaron años antes deque cambiara silenciosamente la conciencia colectiva de los erisianos. Aunque algunas se resistieron con fuerza, las escuelas, los hogares y las leyes cambiaron, y los corazones se abrieron. Incluso ante la oposición basada en el temor, los hombres y las mujeres siguieronconversando entre sí y su voz colectiva continuó siendo lo suficientemente suave como para ser escuchada.

Las mujeres descubrieron que compartir el poder no las disminuía. Los hombres descubrieron que la ternura no disminuyó su fuerza. Los niños crecieron viendo fuerza y compasión sentados en la misma mesa. La Orden de los Ángeles de Alas Rojas se volvió menos visible a medida que el equilibrio se convirtió enalgo natural en los años siguientes. Laspersonasde Eris ya no llevan los pinesde las Alas Rojas, porque ya no los necesitan como antes. Sin embargo, las historias de equilibrio natural ahora aparecen escritas en el corazón de todos los erisianos.

Ahora he regresado a la Tierra, donde las viejas heridas muestran el mismo rostro que una vez conocí en el jardín con Adán. Durante demasiado tiempo, la humanidad ha vivido bajo una supremacía masculina separada de su sabiduría femenina, con guerras sin sentido de codicia y agresión. Los humanos en la Tierra han generado grandes oleadas de cambio en ese sentido, incluyendo el reciente movimiento “#MeToo”. Ahora es el momento perfecto para introducir el cambio silencioso del corazón.

La intención de la Orden de los Ángeles de Alas Rojas es más que un llamado para cambiar la perspectiva masculina. También convoca a las mujeres para que se alejen de sus roles sumisos y asuman la responsabilidad de su propio poder. No son cambios fáciles y toman tiempo. La Orden de los Ángeles de Alas Rojas no está para cambiar mentalidades, sino para sembrar semillas en tierra fértil.

Mi labor en Eris ha concluido y ahora regreso al Grupo de los 9. No vuelvo a la Tierra para castigar a Adán, ni para derrotar a sus hijos. Regreso vestida de rojo, con las alas rojas abiertas, para reunir a las mujeres y los hombres que estén listos para re-cordarque son iguales. La Orden de los Ángeles de Alas Rojas se está formando de nuevo. Su primer templo es un corazón que escucha, y su primera ceremonia es una conversación valiente. El milagro sucedeen el instante en que dos seres humanos se encuentran como iguales y sienten que el futuro es esperanzador y empoderador.

Que el sonido profundo de Taren se escuche ahora en la Tierra, porque así fue como Eris comenzó a elevarse a una frecuencia de la quinta dimensión. No para conquistar, sino paraarmonizar. Un pequeño pininvitó a cuestionarse y esa pregunta condujo a una verdad queinvitó a otra voz y a otra, hasta que el silencio se convirtió en una canción. Soy Lilith, novena de nueve, y he cruzado mundos para compartirles esto. El equilibrio no es la conclusión de la diferencia. En cambio, es la diferencia armónica de una melodía que se crea cuando el amor permite que cada alma esté presente.

Les pedimos que se traten con respeto, que se cuiden mutuamente y jueguen bien juntos como un solo ser.

Espavo

 

Lilith ahora imparte clases y ofrece canalizaciones, incluyendo unacanalización cortaen vídeo sobre “La historia de Lilith” en SteveRother.org.

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Traducción y Edición:

Equipo de Traductoras Voluntarias de SteveRother.org

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